sábado, septiembre 01, 2012

-¿Porqué y porqué no quejarme?


No seré el primero ni el último en quejarme respecto a alguna cosa. La inconformidad es uno de tantos estados naturales de la personalidad humana que alimenta la necesidad de buscar más y mejores cosas con el fin de satisfacer el Ego (claro, unos más que otros). A esto se le adjunta -por supuesto- esa curiosidad innata de nuestra especie, pero quejarse de las cosas está muy apartado de ser algo de carácter esencial (al menos en masa). 

¿Cuál es la frontera entre quejarse y sentirse inconforme? saberlo es sencillo, y es saber de qué lado se encuentra acentuado el capricho personal y de qué lado se encuentra un beneficio o una aflicción colectiva. Es como la sensación de frío que puede afectarnos a todos, pero que sólo algunos pasan todo el condenado tiempo recordándonoslo hasta hacernos sentir más frío del que realmente hay. La inconformidad frente al frío nos hace buscar soluciones, como simplemente 'arruncharse', tomar una bebida caliente o cargarse alguna cobija encima estando en casa un fin de semana. Quejarse simplemente no soluciona nada y resulta insoportable para algunas personas, y entretenido para otras.

Si bien se ha visto en alguno que otro lugar ese buzón de 'quejas y reclamos', está claro que el mensaje va dirigido especialmente para esas amas de casa conflictivas y abuelos 'cascarrabias' que no pueden faltar en las filas de las entidades públicas (o de hecho en cualquier lugar, no hay discriminación). Además, si en la sociedad se pudiera ser un poco más directo y menos 'diplomático', seguramente en el buzón diría algo como: "no moleste a los empleados y desahoguese en todos los papelitos que quiera, que igual veremos si leemos uno de sus mensajes o no, y el resto será enviado a la máquina pica-papel sin revisión alguna". Algunos un poco más humanos (o debería decir 'astutos'), redactan 'buzón de sugerencias', haciéndose ver amables, aunque claro, todo depende de la entidad, el jefe, los empleados, etc, para ver si lo que ponen allí los buzones es coherente con el lugar en el que se encuentran puestos.

Hay inconformidades que han marcado la historia, como la opresión de la libertad, de los derechos, o el despojo de la vida y la dignidad humana. Pero, ¿cuándo una queja ha hecho historia? -Ojo, que lo que ocurre en las películas no cuenta, por si acaso-. Lo cierto es que hay personas que hacen de la queja una arma psicológica letal, al menos a largo plazo. Qué mejor ejemplo que aquel niñito caprichoso de mami: "Esta sopa sabe feo..."-"Esta bicicleta está fea..."-"Ese niño tiene mejores juguetes que yo..."-"Tengo mucho frío..."-"Esa niña me miró raro..."-"El sol me está quemando..."-"Este saco me pica...". ¡Buaaaaa, buaaaaa!¡La vida es muy dura, niño!¡Pobre niño! ¡Qué martirio tener una casa, estudio, ropa, comida  y una persona que te cuide, ¿verdad?! -Por favor noten el sarcasmo, por si acaso-. De verdad admiro a todas esas personas que asumieron el rol de padres, y más si son de hijos numerosos. Es una tarea muy dura hacerle entender a los niños (y a algunas personas), la importancia de soportar/tolerar/valorar/comprender las cosas de la vida, y más en esta época de cambio en la que nos encontramos, que nos permite tener una mente más abierta a otras culturas e ideologías, y por tanto es un deber guiarles y responderles con claridad pues, en lo personal, no hay nada peor que la desinformación, la duda, la incertidumbre y la desilución(causa), que pueden llegar a convertirse en ira, desesperación, negación y odio(efecto). [Cabe aclarar que son muchos los factores que pueden influir en las causas, y muchas la probabilidades de efectos resultantes].

Quejarse es divertido en porciones pequeñas y en determinados contextos, como cuando uno quiere molestar a un amigo por todas esas veces que llegó tarde a los ensayos de la banda, o como ese dulce reclamo que le hace la novia al novio por estar tan ocupado en su estudio y/o trabajo -más que todo porque aquí se ve recompensado, je-. Ya si su queja es recurrente, dependiendo de qué se trate, podría pensarse como algo más serio y es mejor optar por actuar. Sano es intentarlo aún si se falla; y si se falla luego de algunas veces, habrá que consultar a aquel niñito caprichoso que obtiene lo que quiere para que le hable de sus métodos.

¿Quejas o reclamos de esta publicación? Apreciaría su opinión.

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