domingo, septiembre 16, 2012

-Un triste Satán

i
Me han dañado por no 'creer', por pensar, por curiosear, por escrudiñar.
Me limitaron y han atado mis pensamientos a una red de cadenas que llevan unas a otras, obligándome a depender de todas y cada una de ellas para no ser decapitado. 
Arrójame, para conocer ese Vacío absoluto que llama desesperadamente al amor del Todo; para palpar lo profundo y esperar, tal vez, desear regresar, o quizá permanecer allí impacientemente por unas alas o una esfera. 
ii
Ya no aguardo al día para tenerle; auguro la noche para odiar y perderme empapado de la realidad entre insípidas fantasías. Pude ser dios, pero no quise soportar tal arrebato. Me hinqué para burlarme de ti, mas de la incertidumbre sólo llegó un eco que no reverbera nada. Nada me trajo, nada me atrae, nada pasa de mí. 
iii
Soy el destino que ninguno esperaba encontrar, y aquí ya hay unos cuantos. Miramos hacia allí juntos, llenos de ira, sin saber que estamos tan cerca que podemos sentirnos las manos, el aroma de nuestros alientos, y la peste visceral de nuestros más profundos y agonizantes deseos. 
iv
Me quise y ahora estoy maldito. Me respeté, y ahora soy esclavo. Me amé, y ahora estoy muerto. Por ti, por mi, por él, por aquellos, por nosotros: una lanza triunfante, bandera de la ignorancia y el poder de unos pocos. Su risa, su belleza, su orgullo, su esencia; nada me complace y me hunde más en lo profundo. 
v
No esperes poder abrazarme, ni poder describirme, ni si quiera intentar oír un latido, pues eso que creías saber de mi, ahora no va más allá de una leyenda. Soy más blanco que rojo; más huesos que carne, más frío que tibio, más repulsivo que hermoso. Abrázate, miente, huye y sonríe. Ese camino luminoso será un túnel de muros, suelo y techo a prueba de realidades que podrían hacerte desafiar tu propia mirada. Márchate y háblales de ti, pues aquí no hay otra cosa más, que una sábana sin tender y vacía. Márchate, y llévate contigo el olvido; no quisimos ser recordados ni ser tenidos en cuenta por lástima de los ángeles y las bestias. 
vi
Gracias a mi, por no matarme. Al hambre por recordarme comer, a la sed por recordarme beber, al frío por recordarme buscar abrigo, al dolor por enseñarme a soñar. Seguro alguna Era será vivida por todas las partículas, y el estallido nos hará vibrar, y el tiempo nos verá volver. Gracias por olvidarme, pues ahora puedo ver y no necesito de 'guías' para seguir.

domingo, septiembre 09, 2012

-Motivación, Amo y destino.

¿Destino? ¿Un motivo? ¿Una razón? ¿Un significado? ¿Una función?
Suele ser recurrente en nuestra especie darle la espalda a la realidad, pues no hay nada más molesto que sentirse incompetente frente a la posibilidad de alcanzar todas esas cosas que tanto deseamos y/o necesitamos. Es una condición natural la de querer conocerlas, controlarlas e interpretarlas, mas es en el punto en que, cuando aparecen los obstáculos nos hacemos distintos; unos demostrando el suficiente valor para intentar superarlos a toda costa y otros optando por desistir a determinada dificultad por determinados factores y buscan otra alternativa, o hay quienes simplemente no intentan nada y viven con la resignación.

"¿Cuál es mi propósito?" Se pueden obtener tantas respuestas(...); aún escribiendo desde una perspectiva 'abierta' es imposible sostener que funcione para la lógica de  todos, bien sea colectiva o individual. Lo cierto es que somos seres vivos, y como tal, esta condición nos impulsa a estar en constante movimiento, diseñados para destruir, crear, comprender, comprimir y expandir los límites de lo material y lo metafísico. Algunos encuentran el sentido de su existencia en alguna deidad, argumentando que se les ha impuesto una función que deben cumplir para ganar algo al final de la vida. Otros descubren el vacío que deja la sensación misma de la infinidad del Universo y lo pequeños que se sienten frente a el. Están también quienes acuden a la libertad que en ellos genera el no 'rendir cuentas a nadie ni nada' y desarrollan su propio propósito.
¿Quién tiene 'la razón'? ¿Cuál de estas tres u otras posibilidades de definir la existencia es la más exitosa o 'correcta'? Si miramos a nuestro alrededor encontraremos que todas bien que mal funcionan, y quizá ya no dependa tanto del 'método', sino del sujeto quien lo ejecuta. Veremos empresarios católicos, judíos, ateos, agnósticos, y demás con el mundo en sus manos, y todos codo a codo intentando imponerse sobre los demás. Veremos también a estos mismos católicos, judíos, ateos, agnósticos, y demás pasando hambre, dolor, angustia o enfermedades al rededor del mundo, codo a codo, intentando ganarle la carrera a la muerte, e intentando imponerse sobre los demás para subsistir.

Resulta inconsecuente hablar de amor y de paz 'mundial'. Con el simple hecho de que se le pregunte a dos personas: "¿tiene hambre?" y una responda si y otra no, queda demostrado lo difícil que sería intentar poner de acuerdo a los miles de millones de personas que hay en el planeta, pues para llegar a 'estar iguales', aquel que no tiene hambre debería convencer a quien tiene hambre de que coma aún si este no siente la necesidad; o bien quien tiene hambre debería convencer a quien no la tiene de que cuanto ha comido no es suficiente, de tal manera que no se sienta satisfecho y por tanto sienta hambre. En este orden de ideas resulta absurdo, por completo, tratar de convencer a otra persona de algo que no siente y/o no necesita. El balance debería encontrarse en la tolerancia y una buena 'enseñanza', o debería decir 'guía' con respecto al bienestar y beneficio colectivo y personal, pero así como se habla de tolerar y de quienes pueden adaptarse a ello, hay y habrán quienes en medio de su ambición querrán imponer sus creencias, bienestar y beneficio por simple capricho e incapacidad de 'ponerse en los zapatos de otros'.

En el mundo-comercio que nos encontramos ahora resulta difícil no vernos dentro de una pirámide. Quizá de esa manera podría manifestarse mejor este concepto de 'función', pero ya hablaríamos en términos de sociedad: función de maestro, médico, arquitecto, padre, madre, político, artista, obrero, cocinero, empresario, agricultor, etc. El lío se encuentra en lo que la sociedad no puede ver dentro de sí misma, y es lo que todos tenemos en común, que resulta lo más simple y a la vez lo más complejo e importante: todos somos humanos. Nos enfermamos, amamos, sufrimos, soñamos, estudiamos, envidiamos; nos asombramos y necesitamos de muchas cosas que alimenten el primordial instinto de Vivir. No podremos estar de acuerdo en si Vivir es el medio, o el fin, pero quienes vivimos sabemos que queremos hacerlo logrando cosas que nos satisfagan, y no 'lo que nos toca' o lo que se nos impone, o algo que simplemente no llena nuestras expectativas. Es por estas últimas dos que hay quienes viven inconformes, quejándose, resignados por lo que les toca y despreciando el significado de todo en cuanto antes creían. Ay quienes incluso no encuentran más remedio que dejarlo todo y escogen la muerte.

Debemos quitarnos los 'lentes'. No podemos permitirnos ver más a todos y a nosotros mismos como herramientas que cumplen funciones para serle útiles a 'alguien' y que se desechan por no serlo. Será imposible hallar un total equilibrio para la satisfacción de todos, pero intentar comprendernos y abrir más nuestras mentes contribuirá a que las diferencias se cierren a un margen un poco más estrecho, y de esta manera el progreso personal y colectivo encontrarán un desarrollo eficaz y constructivo para la humanidad, y como consecuencia no habrá 'amos' a quienes temer, sino colegas, compatriotas y personas a quienes servir. Esto, a mi manera de verlo, es suficiente motivación para vivir. Hay muchas cosas qué hacer, sólo que, o no sabemos buscarlas o no queremos hacerlas. Los 'amos' deberían quedar en los libros de historia y relatos de literatura. El destino es el que queramos y no el que nos imponen, y de ser así, no hay que desfallecer y caer en falsas expectativas ni emociones que alimenten el círculo del odio, pues sería darle la victoria a todos esos opresores que aún juegan a ser reyes y dioses de los débiles y los ingenuos.

Escuchemos, actuemos y tendamos la mano, mientras podamos, antes que la sombra de nuestras propias acciones y palabras se vuelvan sobre nosotros (nuevamente).






------------------------------------------------------------------------
[Me gustaría citar algunos documentos, libros, documentales, artículos, etc, pero no tengo memoria de ellos. He escrito basado en mi experiencia empírica y cosas que he visto, leído, o que han llegado a mi en algún momento de mi vida. Hago esta aclaración  para evitar dar a entender que me doy total crédito de lo aquí escrito, cuando seguramente ustedes ya lo habrán encontrado en otro lugar. De ser así, apreciaría bastante comentaran y allí adjuntaran las fuentes de donde pueden haber visto textos relacionados con  los temas expuestos en esta publicación. Gracias por su tiempo y por su opinión].

lunes, septiembre 03, 2012

-Matando al chico.

-No apto para impacientes-

Seré (chico)
Astronauta/Vaquero/Pirata/Futbolista/Bombero/Policía/Médico/Estrella de rock/Actor famoso/Superhéroe.

No puedo ser(no-chico)
Astronauta: me tomaría años de preparación, dinero para la Visa (contando con que no soy "Americano"), años de residencia y más estudios. Conocería el espacio - que hay entre la tierra y la luna pues no se ha llegado más lejos, al menos hasta ahora-,  y no tendría tiempo para más. 
Vaquero: tendría que haber nacido en el Oeste, en una familia muy adinerada, heredar las tierras, aprender los oficios del establo y el uso del lazo; aprender a luchar y usar las armas,  y quizá tomar lecciones de armónica para esas noches de luna llena en las planicies. Todo eso me llevaría tiempo de preparación, y no tendría tiempo para más. Pirata: No es una opción. Me llevarían preso a la cárcel y no tendría tiempo ni libertad para más. 
Futbolista: Podría conocer el mundo; eso claro, si me preparo muy bien y cuento con algo de talento para ser llamado de varias partes del mundo. De ser así, tendría que mantenerme entrenando a diario para no dejar de ser el mejor, pero no tendría tiempo  suficiente para más. 
Bombero: Alguna emergencia podría ocurrir en cualquier momento. Cumpliendo mi deber, aún si no pasa nada, me impediría tener tiempo para más. 
Policía: El crimen no descansa, y seguramente habrán criminales vestidos de Generales o Coroneles. Mi conciencia no me dejaría dormir. Cumpliendo con mi 'deber', no tendría tiempo para más. 
Médico: No tendría tiempo para más. 
Estrella de Rock: Tocar guitarra como Slash, componer canciones como Freddie Mercury, tener la escena de AC/DC, la presencia y reconocimiento de Metallica, y la trayectoria e impacto de The Beatles  o Pink Floyd llevan mucho, muchísimo trabajo. No tendría tiempo para más. 
Actor Famoso: Tendría que contar con demasiado talento, ser atractivo y tener bastante carisma(y algo de suerte), para aprender a bailar, a llorar, a reír, a gritar, a conmover, a memorizar libretos, a imitar personas, a 'dar vida' a personas, a pintar, a busear, a pelear; a todo eso, sumarle participaciones ocasionales en Tv, teatro y cine independientes, aparecer en portadas de revistas... Sería lo más cercano a hacer todo lo que quise de chico pero sin serlo. Actuando, no tendría tiempo de más... 
Superhéroe: Es físicamente imposible, o al menos en la realidad. Siguiendo el término estricto de superhéroe tendría tiempo para cualquier otra cosa menos para esto.

(Muerte por complicaciones psicológicas y sobredosis de argumentos sobre hechos REALES. Descansa en paz, chico...)

sábado, septiembre 01, 2012

-¿Porqué y porqué no quejarme?


No seré el primero ni el último en quejarme respecto a alguna cosa. La inconformidad es uno de tantos estados naturales de la personalidad humana que alimenta la necesidad de buscar más y mejores cosas con el fin de satisfacer el Ego (claro, unos más que otros). A esto se le adjunta -por supuesto- esa curiosidad innata de nuestra especie, pero quejarse de las cosas está muy apartado de ser algo de carácter esencial (al menos en masa). 

¿Cuál es la frontera entre quejarse y sentirse inconforme? saberlo es sencillo, y es saber de qué lado se encuentra acentuado el capricho personal y de qué lado se encuentra un beneficio o una aflicción colectiva. Es como la sensación de frío que puede afectarnos a todos, pero que sólo algunos pasan todo el condenado tiempo recordándonoslo hasta hacernos sentir más frío del que realmente hay. La inconformidad frente al frío nos hace buscar soluciones, como simplemente 'arruncharse', tomar una bebida caliente o cargarse alguna cobija encima estando en casa un fin de semana. Quejarse simplemente no soluciona nada y resulta insoportable para algunas personas, y entretenido para otras.

Si bien se ha visto en alguno que otro lugar ese buzón de 'quejas y reclamos', está claro que el mensaje va dirigido especialmente para esas amas de casa conflictivas y abuelos 'cascarrabias' que no pueden faltar en las filas de las entidades públicas (o de hecho en cualquier lugar, no hay discriminación). Además, si en la sociedad se pudiera ser un poco más directo y menos 'diplomático', seguramente en el buzón diría algo como: "no moleste a los empleados y desahoguese en todos los papelitos que quiera, que igual veremos si leemos uno de sus mensajes o no, y el resto será enviado a la máquina pica-papel sin revisión alguna". Algunos un poco más humanos (o debería decir 'astutos'), redactan 'buzón de sugerencias', haciéndose ver amables, aunque claro, todo depende de la entidad, el jefe, los empleados, etc, para ver si lo que ponen allí los buzones es coherente con el lugar en el que se encuentran puestos.

Hay inconformidades que han marcado la historia, como la opresión de la libertad, de los derechos, o el despojo de la vida y la dignidad humana. Pero, ¿cuándo una queja ha hecho historia? -Ojo, que lo que ocurre en las películas no cuenta, por si acaso-. Lo cierto es que hay personas que hacen de la queja una arma psicológica letal, al menos a largo plazo. Qué mejor ejemplo que aquel niñito caprichoso de mami: "Esta sopa sabe feo..."-"Esta bicicleta está fea..."-"Ese niño tiene mejores juguetes que yo..."-"Tengo mucho frío..."-"Esa niña me miró raro..."-"El sol me está quemando..."-"Este saco me pica...". ¡Buaaaaa, buaaaaa!¡La vida es muy dura, niño!¡Pobre niño! ¡Qué martirio tener una casa, estudio, ropa, comida  y una persona que te cuide, ¿verdad?! -Por favor noten el sarcasmo, por si acaso-. De verdad admiro a todas esas personas que asumieron el rol de padres, y más si son de hijos numerosos. Es una tarea muy dura hacerle entender a los niños (y a algunas personas), la importancia de soportar/tolerar/valorar/comprender las cosas de la vida, y más en esta época de cambio en la que nos encontramos, que nos permite tener una mente más abierta a otras culturas e ideologías, y por tanto es un deber guiarles y responderles con claridad pues, en lo personal, no hay nada peor que la desinformación, la duda, la incertidumbre y la desilución(causa), que pueden llegar a convertirse en ira, desesperación, negación y odio(efecto). [Cabe aclarar que son muchos los factores que pueden influir en las causas, y muchas la probabilidades de efectos resultantes].

Quejarse es divertido en porciones pequeñas y en determinados contextos, como cuando uno quiere molestar a un amigo por todas esas veces que llegó tarde a los ensayos de la banda, o como ese dulce reclamo que le hace la novia al novio por estar tan ocupado en su estudio y/o trabajo -más que todo porque aquí se ve recompensado, je-. Ya si su queja es recurrente, dependiendo de qué se trate, podría pensarse como algo más serio y es mejor optar por actuar. Sano es intentarlo aún si se falla; y si se falla luego de algunas veces, habrá que consultar a aquel niñito caprichoso que obtiene lo que quiere para que le hable de sus métodos.

¿Quejas o reclamos de esta publicación? Apreciaría su opinión.